Buena hermana la vida
No importa; no te aflijas, buena hermana la Vida.
Si alguna vez me hiciste con tu daga una herida,
no te turbes por eso, no te aflijas por mí.
No me acuerdo de nada: la llaga está dormida
y, además, lo sabía, buena hermana la Vida,
¡tu misión es así!.
Tengo en mi pecho un arca muy grande de perdones,
tan grande, que no creo que se agote jamás.
Detrás de mi sonrisa, detrás de mis canciones,
lo que es dolor o llanto se me trueca en perdones...
¡Y puedo todavía perdonar mucho más...! ( Clara Saravia Linares ) |