Hoy no lo sabes
Hoy que me tienes cerca, hoy que me tienes
junto a ti como el aire, hoy que te miras
en mis ojos, no sabes lo que valgo.
No sabes lo que valgo, oh, sí; mis dedos
están pronto a verse entre los tuyos
como ateridos pájaros, mi boca
se abre a tu beso antes que tu lo pidas;
y aunque yo no diga, porque ignoro
las palabras superfluas, tú bien sabes
que estoy lleno de ti como está el árbol
lleno de flores en primavera
y de sollozos cuando pasa el viento.
Hoy que me tienes cerca, hoy que te busco
para apoyar esta cabeza mía
tan llena de tristeza en tu regazo,
a veces como un niño y otras veces
con la grave fatiga de los hombres
que en vano recorrieron los caminos
del mundo, en busca del ansiado sueño;
hoy que te ansío, hoy que me tienes cerca,
no sabes lo que valgo.
Mañana sí; mañana cuando el frío
de la ausencia te envuelva como un brazo
invisible; mañana, cuando esperes
en vano al que no ha de volver ya nunca,
sabrás lo que soy; hoy no lo sabes.
Y cuantas veces en tu alcoba triste
habrás de recordar a aquel muchacho
silencioso y extraño, que tenía
esa cara tan pálida, esos ojos
como un sueño siempre, y esa boca
con algo de ansiedad y algo de hastío,
y aquel aspecto suyo, tan cansado...
Y cuando te pregunten: "¿En qué piensas?"
leve rubor encenderá tu rostro,
y como sin querer, acaso digas:
"¡En nada...!" Pero tu alma
murmurará en silencio: "¡Era tan bueno!"
¿Y tus ojos? ¿Y tus queridos ojos? ( Alfredo Bufano ) |