El Divino Silencio
Absorto en el divino silencio de la estrella,
en un sopor augusto cayeron mis sentidos;
ahogó la densa noche rumores y latidos,
y se apagó la llama y mi inquietud con ella.
Aquel callar del mundo borró la última huella
de luchas interiores; los cánticos dormidos
con músicas sin notas besaban mis oídos
y en la absoluta calma la vida era más bella.
Enaltecí mi sueño, y quise hundirme a solas
en piélago sin playas de sosegadas olas,
como la piedra dócil en el azul remanso.
Y vi que el alma entonces tornábase más pura,
soberbia en su abandono, brillante en su negrura,
sonora en su silencio, y activa en su descanso. ( Enrique González Martínez ) |