Ya lo dí todo
Ya lo dí todo. No me queda nada.
lo último que dí fue mi sonrisa
y llevo ahora el alma libertada
de toda angustia, ágil y sumisa.
Ni siquiera una hoja descarnada
puedo ofrecer al labio de la brisa;
ni un aliento a la rosa desmayada,
ni un rumbo a la libélula indecisa.
Todo lo dí. Lo he dado a manos llenas,
sin ansias, sin alarde, ni reclamo.
Dí hasta la sangre de la propia herida.
Y ya que nada tengo, ni aún las penas,
gozo, acaricio, reverencio y amo
como nunca el regalo de la vida. ( Diego Córdoba ) |