Sobre el mar azul
Ya sale de los reinos y va con él la amada,
el rey que sólo sabe jugar al ajedrez.
En media luna puestos sobre la mar calmada
caminan los bajeles, llevando hombres de pez.
Al rey que tiene tedio, la farsa más granada
le juegan los histriones, manchados de la hez...
Están llenos de cánticos los bajeles del rey.
Cuando la flauta suena, la joven desposada,
que antaño torció lana, y hoy es reina en preñez,
a su mejor hermano pedido le ha la espada,
la espada reluciente de acero ligurés...
¡Ay! traspasó el acero su carne sonrosada,
y el rey, el rey estaba jugando al ajedrez...
Esto fue en los bajeles del rey, los bajeles del rey.
Tres veces, por tres veces, la blanca reina y hada
se hundió la espada fina, por tres veces, por tres.
Lloraba el rey y todos lloraban por la amada,
más pálida que antes, más pálida a sus pies.
La mar está serena, la farsa está acabada,
hay tres o cuatro gotas de sangre en el bauprés...
Y están llenos de cirios los bajeles del rey,
los bajeles del rey, los bajeles del rey. ( Enrique Banchs ) |