El crepúsculo cobarde
Besa mi faz la exhalación ansiosa
del jardín, y deténgome cobarde:
mi voluntad es una mariposa
que se lleva la brisa de la tarde.
Venus, como una lágrima piadosa,
tras de las frondas perfumadas arde;
las fuente es una flauta temblorosa
más débil que mi vida y más cobarde.
Mi recuerdo es un ave silenciosa
que a través del ensueño de la tarde
pone su pausa leve en cada cosa;
y de la noche en el creciente alarde,
sangra mi corazón como una rosa
abierta en el fracaso de la tarde. ( Martín Gómez Palacio ) |