 |  # 66: La esperanza
Yo te bendigo, flor consoladora,
virgen risueña que enajena el alma,
astro del hombre que en silencio llora
y ansioso busca su querida calma:
Yo te bendigo porque aquí en el suelo
eres mi gloria, mi placer, mi cielo.
Cuando en mis horas de dolor profundo
un manantial de llanto yo vertía,
y entorno no miraba de este mundo
más que miseria, corrupción, falsía,
alzaba a ti mis angustiosos ojos
y benigna calmabas mis enojos.
¡Oh, esperanza! Sin ti ¿qué fuera el hombre?
¿Qué el amor, la virtud, el heroísmo?
¿Qué del que sueña en su ilusión un hombre
y en vez de altura encontrará un abismo?
Sin ti la vida es un pesar eterno,
un engaño el placer, el mundo infierno.
La existencia no es más que una esperanza:
Sin esperar la vida se aborrece;
nada sin ella el corazón alcanza
y la ilusión del alma al fin perece.
Tu eres la dulce inspiración del mundo,
y eres del bardo el manantial fecundo. ( José María Alemán ) |
|  |  # 67: Rima LIX
Me ha herido recatándose en las sombras,
sellando con un beso su traición.
Los brazos me echó al cuello y por la espalda
me partió a sangre fría el corazón.
Y ella impávida sigue su camino,
feliz, risueña, impávida, ¿y por qué?
porque no brota sangre de la herida...
¡porque el muerto esta en pie. ( Gustavo Adolfo Bécquer ) |
|  |  # 68: El presente
Tú, que no sé quien eres,
tú que lees estos versos míos
que tienen ya cien años,
oye:
No puedo ofrecerte una sola flor
de todo el tesoro de la primavera,
ni una sola luz
de estas nubes de oro.
Pero abre tus puertas y mira;
y coge entre las yerbas
de tu jardín,
el recuerdo oloroso de las flores
que ha cien años murieron.
¡Y ojalá puedas sentir
en la alegría de tu corazón,
la alegría viva
que esta mañana de abril te mandó,
a través de cien años,
cantando dichosa. ( Rabindranath Tagore ) |
|  |  # 69: A la gloria del amor
Alto el amor, surgía en mis desvelos
semejante a una cúpula de oro,
desde la cual ante el divino azoro,
dilatábanse al par mares y cielos.
Suprema luz. Apasionados vuelos.
Iris de gloria. Resonante coro
y estío que volcaba su tesoro
de ilesa mies sobre dorados suelos.
Poma en sabor de sus perfectas mieles.
Vida feraz, y en los minutos fieles,
activo corazón vuelto remanso.
Así la gloria del amor fue mía,
mientras sereno el aire diluía
como un polvo de oro, el tiempo manso. ( Germán Pardo García ) |
|  |  # 70: Niña morena y ágil
Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,
hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos
y tu boca que tiene la sonrisa del agua.
Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú juegas con el sol como con un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.
Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.
Todo de ti me aleja, como del mediodía.
Eres la delirante juventud de la abeja,
la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.
Mi corazón sombrío te busca, sin embargo,
y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.
Mariposa morena dulce y definitiva
como el trigal y el sol, la amapola y el agua. ( Pablo Neruda ) |
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