 |  # 71: Yo sé que la vida existe
Yo sé que la vida existe
y que no soy menos mortal que otros,
pero la muerte ha dejado de preocuparme
desde que descubrí la amplitud del mundo
alimentado por el telescopio y el microscopio,
pero más que nada por la piedad a mi mismo
y a mis semejantes, por el amor a los hombres
y a las cosas, que no son sino el reflejo de los
hombres.
A estas alturas se adivina claramente que he
vuelto a descubrir el territorio siempre nuevo
en que el tiempo no es sino una flor por donde
se contempla el mundo.
Y el alma es la luz que entregan las cosas acaso
demasiado fuerte para muchos; un sonido de
laúd que se alarga en el silencio; el silencio
que rodea al Universo. ( Federico Schopf ) |
|  |  # 72: No vayas a decirle...
No vayas a decirle ya tu palabra ardiente,
la que se te asomó como un quejido
a los labios febriles; la que puso en tu frente
un rubor blanco de fuego desconocido.
(La palabra de las auroras estrelladas,
la que ibas a decirle siempre con tus miradas,
con tus pálidos dedos, con tu pecho ahuecado,
con tu cara desfallecida,
con tu vida toda para tu vida).
La que callaste tantas noches a su lado,
viéndole como se ve el agua (muy dulcemente
entre las ramas temblorosas cuanto frío! )
Sangre del corazón partido de tu amado,
en tu corazón que ya no ríe ni llora.
No vayas a decirle tu palabra tan ardiente,
no vayas a turbarle, porque ahora
esta El como el Silencio sobre el agua del río
cuando la barca se ha alejado. ( Enrique Loynaz ) |
|  |  # 73: En Paz
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida
ni trabajos injustos ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fuí el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas;
cuando planté rosales coceché siempre rosas.
...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno;
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas,
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
Amé, fuí amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡ Vida, estamos en paz! ( Amado Nervo ) |
|  |  # 74: El Divino Silencio
Absorto en el divino silencio de la estrella,
en un sopor augusto cayeron mis sentidos;
ahogó la densa noche rumores y latidos,
y se apagó la llama y mi inquietud con ella.
Aquel callar del mundo borró la última huella
de luchas interiores; los cánticos dormidos
con músicas sin notas besaban mis oídos
y en la absoluta calma la vida era más bella.
Enaltecí mi sueño, y quise hundirme a solas
en piélago sin playas de sosegadas olas,
como la piedra dócil en el azul remanso.
Y vi que el alma entonces tornábase más pura,
soberbia en su abandono, brillante en su negrura,
sonora en su silencio, y activa en su descanso. ( Enrique González Martínez ) |
|  |  # 75: Abro un libro de versos
Abro un libro de versos que olvido sin querer.
En los montes azules, la tarde clara piensa.
(También la tarde está en un sueño suspensa,
cual si tuviera un libro abierto, sin leer.)
Un pájaro malrota sus perlas de canción,
loco del terciopelo vernal de la avenida.
(Me siento rama verde; va a florecer mi vida;
y algo - tal vez la dicha - canta en mi corazón.) ( Francisco González Guerrero ) |
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