 |  # 101: Versos a la calle de mi novia
Vives en una calle donde siempre es domingo.
Por esa calle única se derrama septiembre
con sus campanas lentas, su aroma de glicinas
y su tristeza casi alegre.
Un ángel invisible limpia la luz del aire:
la luz eternamente fácil que te contiene.
En sus cielos pacíficos una tarde sin nombre
se ha detenido para siempre.
Tal vez por esa calle llegara hasta tu infancia:
seto de lilas, libro de oraciones celestes,
agua de primavera, tu nombre y senda clara
que conduce a una calle donde es domingo siempre. ( Francisco López Merino ) |
|  |  # 102: Delicia
Delicia de las noches en flor; goce profundo
de estrellas que penetran en deshojados ramos.
Pensar que nuestra alcoba es el centro del mundo
y única en su belleza la rosa que cortamos !
Y alegría recóndita del silencio; alegría
que está fluyendo a modo de cerrera fontana,
inagotablemente.
Dulzura de las noches ! Tenemos todavía
la dicha de morder en la carne lozana,
y de alcanzar los sueños, y de sentir un fuerte
lazo contra la vida !
Y la muerte?... la muerte?
pensaremos mañana ! ( Francisco González Guerrero ) |
|  |  # 103: Acuarela
Multicolor el burgo,
mustio gris en la arena
del parque, soñador y taumaturgo,
en la tarde serena.
Brisa de mayo su virtud salmodia
sobre del campo exúber,
la lírica del viento es la rapsodia
de música de Schubert.
Rosa en las lejanías,
en el granito zarco de las cumbres,
pincel de pesadumbres
traza policromías.
Ya apagaron las tardes melodías
de cansancio y de fuego,
la flámula concorde del sosiego
prendió sus fantasías
en la perla, en la rosa, en el berilo
del paisaje tranquilo.
Multicolor el burgo
mustio gris en la arena
del parque, soñador y taumaturgo,
en la tarde serena. ( Miguel Olthon Robledo ) |
|  |  # 104: Pórtico
Por las horas sin rumbo de mis veredas, fuiste
llegando con la tarde, quién sabe de qué aleros;
de cuándo fugitiva, de dónde infiel, viniste
con las alas abiertas a todos los senderos.
Por ser de paso, al mío, romántico, te diste
y al anidar tus prófugos arrimos volanteros,
era un amor de anónima, calladamente triste,
cediéndose en la opaca quietud de los oteros.
Salían a la tarde las vueltas del camino:
tal vez por ellas, muda de tus pies al poniente,
la vida era un enorme sosiego del destino.
Vida, inquietud, crepúsculo, sendero, dulcemente,
con músicas de otoño las hojas amarillas,
iban dejando el campo dormido en tus rodillas. ( Guillermo Esteva ) |
|  |  # 105: El crepúsculo cobarde
Besa mi faz la exhalación ansiosa
del jardín, y deténgome cobarde:
mi voluntad es una mariposa
que se lleva la brisa de la tarde.
Venus, como una lágrima piadosa,
tras de las frondas perfumadas arde;
las fuente es una flauta temblorosa
más débil que mi vida y más cobarde.
Mi recuerdo es un ave silenciosa
que a través del ensueño de la tarde
pone su pausa leve en cada cosa;
y de la noche en el creciente alarde,
sangra mi corazón como una rosa
abierta en el fracaso de la tarde. ( Martín Gómez Palacio ) |
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