 |  # 106: El presente
Tú, que no sé quien eres,
tú que lees estos versos míos
que tienen ya cien años,
oye:
No puedo ofrecerte una sola flor
de todo el tesoro de la primavera,
ni una sola luz
de estas nubes de oro.
Pero abre tus puertas y mira;
y coge entre las yerbas
de tu jardín,
el recuerdo oloroso de las flores
que ha cien años murieron.
¡Y ojalá puedas sentir
en la alegría de tu corazón,
la alegría viva
que esta mañana de abril te mandó,
a través de cien años,
cantando dichosa. ( Rabindranath Tagore ) |
|  |  # 107: A la gloria del amor
Alto el amor, surgía en mis desvelos
semejante a una cúpula de oro,
desde la cual ante el divino azoro,
dilatábanse al par mares y cielos.
Suprema luz. Apasionados vuelos.
Iris de gloria. Resonante coro
y estío que volcaba su tesoro
de ilesa mies sobre dorados suelos.
Poma en sabor de sus perfectas mieles.
Vida feraz, y en los minutos fieles,
activo corazón vuelto remanso.
Así la gloria del amor fue mía,
mientras sereno el aire diluía
como un polvo de oro, el tiempo manso. ( Germán Pardo García ) |
|  |  # 108: Yo sé que la vida existe
Yo sé que la vida existe
y que no soy menos mortal que otros,
pero la muerte ha dejado de preocuparme
desde que descubrí la amplitud del mundo
alimentado por el telescopio y el microscopio,
pero más que nada por la piedad a mi mismo
y a mis semejantes, por el amor a los hombres
y a las cosas, que no son sino el reflejo de los
hombres.
A estas alturas se adivina claramente que he
vuelto a descubrir el territorio siempre nuevo
en que el tiempo no es sino una flor por donde
se contempla el mundo.
Y el alma es la luz que entregan las cosas acaso
demasiado fuerte para muchos; un sonido de
laúd que se alarga en el silencio; el silencio
que rodea al Universo. ( Federico Schopf ) |
|  |  # 109: Portada
Eres como la helénica estructura
del Partenón: severa e intocada.
Hay porte señoril en tu figura
y secretos de esfinge en tu mirada.
Así está bien: sé fría y serás pura
como el astro y el lirio y la nevada;
tan serena arrogancia de escultura
y rigidez lumínica de espada.
Pero tendrás que amar, cuando encendida
tu belleza en sazón, abra a la vida
nidos y arroyos y corolas tiernas,
será el amor, rompiendo la clausura,
un incendio de sol, en la blancura
de las nieves inmóviles y eternas! ( Aurelio Martínez Mutis ) |
|  |  # 110: No vayas a decirle...
No vayas a decirle ya tu palabra ardiente,
la que se te asomó como un quejido
a los labios febriles; la que puso en tu frente
un rubor blanco de fuego desconocido.
(La palabra de las auroras estrelladas,
la que ibas a decirle siempre con tus miradas,
con tus pálidos dedos, con tu pecho ahuecado,
con tu cara desfallecida,
con tu vida toda para tu vida).
La que callaste tantas noches a su lado,
viéndole como se ve el agua (muy dulcemente
entre las ramas temblorosas cuanto frío! )
Sangre del corazón partido de tu amado,
en tu corazón que ya no ríe ni llora.
No vayas a decirle tu palabra tan ardiente,
no vayas a turbarle, porque ahora
esta El como el Silencio sobre el agua del río
cuando la barca se ha alejado. ( Enrique Loynaz ) |
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