 |  # 111: Yo voy alegremente
Yo voy alegremente por donde va la vida,
entre vernales hálitos o ventiscas de otoño,
mirando como cuaja en la yema el retoño
o cómo voltejea una rosa caída.
Yo voy con pie ligero y labio sonriente
a veces solo, a veces con el turbión humano,
y llevo mis ensueños cogidos de la mano
y mi enjambre de rimas en torno de la frente.
Tengo una flama oculta que siempre va conmigo,
flama de amor que nunca se extingue ni consume;
si hay una flor al paso, aspiro su perfume,
si hay una fresca boca, corro a besarla...y sigo...
Yo soy como un viajero que reza la floresta
sin que jamás le importen ni rumbos ni distancias,
a quien el bosque entona un himno de fragancias,
una canción de risas y un madrigal de fiesta.
Yo sé que viento y lluvias con ímpetu salvaje
suelen barrer las frondas; mas tengo yo un asilo
callado y misterioso en que esperar tranquilo
a que el sosiego torne y a que el torrente baje.
¡Oh, mi divina gruta de goces interiores
en que la vida adquiere intensidad extraña,
que sólo yo conozco, que eternamente baña
un sol que prende luces y que revienta flores!
Allí callada y sola va a meditar el alma
como la linfa corre, como la alondra vuela,
allí el ensueño pasa cual fugitiva estela
que va regando espumas sobre la mar en calma.
Tristezas...sí las tengo; mas cuando el alma llora,
un inefable goce con mi dolor se aduna;
romántico trovero de las noches de luna,
soy lujurioso amante del sol y de la aurora.
Yo voy alegremente...De eróticas empresas
no la ocasión propicia esquivo, a fuer de sabio,
y en más de alguna boca bebió el sediento labio
la sangre de las moras y el jugo de las fresas...
Yo vivo alegremente, y al dar mi despedida
a mi postrer crepúsculo o mi última alborada,
estrecharé en mis manos la mano de la amada
y cerraré mis ojos al beso de la vida. ( Enrique González Martínez ) |
|  |  # 112: Buena hermana la vida
No importa; no te aflijas, buena hermana la Vida.
Si alguna vez me hiciste con tu daga una herida,
no te turbes por eso, no te aflijas por mí.
No me acuerdo de nada: la llaga está dormida
y, además, lo sabía, buena hermana la Vida,
¡tu misión es así!.
Tengo en mi pecho un arca muy grande de perdones,
tan grande, que no creo que se agote jamás.
Detrás de mi sonrisa, detrás de mis canciones,
lo que es dolor o llanto se me trueca en perdones...
¡Y puedo todavía perdonar mucho más...! ( Clara Saravia Linares ) |
|  |  # 113: Levántate poeta
No sé vestirme de gala para cantarte Poesía.
Tú me vistes de alegría con tanto que me regalas.
Puedo viajar con tus alas y descubrirme en un cuento;
ser paisaje, sentimiento...retorno a casa de alondras
o latir entre las sombras, sin despertar los silencios.
Escapar a la cordura, ser niño, Navidad...Amor,
y hasta encontrarme con Dios y su divina ternura.
Encaramarme a la luna, ver mil fronteras sin dueños,
y un nuevo Mundo de Ensueño...que despierta y se sorprende,
como la magia de un duende que va pintando sus sueños.
¡Vive Poesía...y devora espacio y tiempos dormidos!
Soy viajero que a bebido de tu copa las auroras.
¡Feliz!...porque siento ahora de tu caudal la influencia;
que es mucho y más, es La Esencia...que respiro por tu piel.
¡Déjame gozar la miel, sin agonías de ausencias! ( Nelson Andonovich ) |
|  |  # 114: Savia Nueva
El tiempo, que todo lo modela en su cedazo,
ha madurado ya, paciente, mi raíz sedienta,
pasajera incansable de mundos subterráneos
donde habitan el fuego, la semilla y la piedra.
Con su mano ancestral, laboriosa y consecuente
multiplicó en ramas verdes mi secreto anhelo,
y ahora es árbol que dialoga en flores con el viento
lo que fue discreta, oscura y tímida simiente.
Halló por fin medida y expresión mi interrogante,
prisionero en un silencio mineral de tierra,
y en cópula vegetal de frutos y follaje
me dio su voz la savia vital que hoy lo sustenta.
Es torrente clamoroso que se eleva inquieto
resuelto en alas nuevas de ansiedad sin medida,
y sólo calla en el linde salobre del miedo
para oír la respuesta trascendente de la vida. ( Susana Virginia Cunqueiro ) |
|  |  # 115: Pensamientos
Ningún daño puede acaecerle a una persona
con un corazón lleno de compasión, con palabras
embellecidas por la verdad, y con un cuerpo
dedicado al bienestar de los demás. ( Sathya Sai Baba ) |
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