 |  # 121: Canción del viento y de mi vida
El viento barría las hojas,
el viento barría los frutos,
el viento barría las flores...
pero mi vida quedaba
cada vez más llena
de frutos, de flores, de hojas.
El viento barría las luces,
el viento barría las músicas,
y barría los aromas, de estrellas, de cantos...
El viento barría los sueños,
y barría las amistades,
y barría a las mujeres...
Pero mi vida quedaba
cada vez más lena
de afectos y de mujeres.
El viento barría los meses,
y barría tus sonrisas...
¡El viento lo barría todo!
Pero mi vida quedaba
cada vez más llena
de todo. ( Manuel Bandeira ) |
|  |  # 122: Rima XIV
Te vi un punto, y, flotando ante mis ojos,
la imagen de tus ojos se quedó,
como la mancha obscura, orlada en el fuego,
que flota y ciega si se mira al sol.
Adondequiera que la vista fijo,
torno a ver tus pupilas llamear;
mas no te encuentro a ti; que es tu mirada:
unos ojos, los tuyos, nada más.
De mi alcoba en el ángulo los miro
desasidos fantásticos lucir;
cuando duermo los siento que se ciernen
de par en par abiertos sobre mí.
Yo sé que hay fuegos faustos que en la noche
llevan al caminante a perecer:
yo me siento arrastrado por mis ojos
pero a donde me arrastran, no lo sé. ( Gustavo Adolfo Bécquer ) |
|  |  # 123: Rima XXXVII
Antes que tú me moriré: escondido
en las entrañas ya
el hierro llevo con que abrió tu mano
la ancha herida mortal.
Antes que tú me moriré: y mi espíritu,
en su empeño tenaz,
sentándose a las puertas de la muerte,
allí te esperará.
Con las horas los días, con los días
los años volarán,
y a aquella puerta llamarás al cabo...
¿Quién deja de llamar?
Entonces que tu culpa y tus despojos
la tierra guardará,
lavándote en las ondas de la muerte
como en otro Jordán.
Allí, donde el murmullo de la vida
temblando a morir va,
como la ola que a la playa viene
silenciosa a expirar.
Allí donde el sepulcro que se cierra
abre una eternidad...
¡ Todo lo que los dos hemos callado
lo tenemos que hablar ! ( Gustavo Adolfo Bécquer ) |
|  |  # 124: Rima XIII
Tu pupila es azul, y cuando ríes,
su claridad suave me recuerda
el trémulo fulgor de la mañana
que en el mar se refleja.
Tu pupila es azul, y cuando lloras,
las transparentes lágrimas en ella
se me figuran gotas de rocío
sobre una violeta.
Tu pupila es azul, y si en su fondo
como un punto de luz radia una idea
me parece, en el cielo de la tarde,
¡una perdida estrella! ( Gustavo Adolfo Bécquer ) |
|  |  # 125: Balbuceo
Triste está la casa nuestra,
triste, desde que te has ido.
Todavía queda un poco
de tu calor en el nido.
Yo también estoy un poco triste
desde que te has ido;
pero sé que alguna tarde
llegarás de nuevo al nido.
¡Si supieras cuánto, cuánto
la casa y yo te queremos!
Algún día cuando vuelvas
verás cuanto te queremos.
Nunca podría decirte
todo lo que te queremos:
es como un montón de estrellas
todo lo que te queremos.
Si tu no volvieras nunca,
más vale que yo me muera...
pero siento que no quieres,
no quieres que yo me muera.
Bien querida que te fuiste
¿no es cierto que volverás?
para que no estemos tristes
¿no es cierto que volverás? ( Enrique Banchs ) |
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