 |  # 136: Antelación del amor
Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta
ni la privanza de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña,
ni la sucesión de tu vida situándose en palabras o acallamiento
serán favor tan persuasivo de ideas
como el mirar tu sueño implicado
en la vigilia de mis ávidos brazos.
Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sueño,
quieta y resplandeciente como una dicha en la selección del recuerdo,
me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes,
Arrojado a la quietud
divisaré esa playa última de tu ser
y te veré por vez primera quizás como Dios ha de verte,
desbaratada la ficción del Tiempo
sin el amor, sin mí. ( Jorge Luis Borges ) |
|  |  # 137: Antelación del amor
Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta, ni la privanza de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña, ni la sucesión de tu vida situándose en palabras o acallamiento
serán favor tan persuasivo de ideas
como el mirar tu sueño implicado
en la vigilia de mis ávidos brazos.
Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sueño, quieta y resplandeciente como una dicha en la selección del recuerdo,
me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes, Arrojado a la quietud divisaré esa playa última de tu ser y te veré por vez primera quizás como Dios ha de verte, desbaratada la ficción del Tiempo sin el amor, sin mí. ( Jorge Luis Borges ) |
|  |  # 138: Dejándonos llevar
Hay que dejarse llevar
por la vida,
no hacerle oposición
a las cuestiones
que se balancean porfiadamente
con los vaivenes
del viento
sobre los heroicos síntomas,
sobrevolando el mar
de par en par extendido
hasta armonizar
todo el clima de este corto domicilio.
Con los pasos distendidos,
acertar la calle
del mediodía más íntimo
e incorporarle
al alma la mejor victoria
que tenemos
para diseminarla como gajos
en cada rincón
visitado en los espacios concedidos,
al distinguir
a esta vieja epopeya
de vivir.
Sofrenar los cáusticos impulsos
sostenidos apenas
por desconocidas sensaciones
que nos rigen
como ley natural incontenible
en múltiples
errores, que no aciertan a encontrar
la claridad
perdida en el instante singular
del primer llanto.
Tenemos el enigma decifrado
si creemos
que todo se desliza por el mundo
con alas
precisas en el destino incierto
pero exacto
sin temores de fondo ennegrecido
dolorosos como olvidos,
y en esa condición de liberados
podremos ser limpios
otra vez cual la hora primordial
en que arribamos. ( Luis Serrano Balbino ) |
|  |  # 139: Amor eterno
Podré nublarse el sol eternamente;
podrá secarse en un instante el mar;
podrá romperse el eje de la tierra
como un débil cristal.
¡Todo sucederá ! Podrá la muerte
cubrirme con su fúnebre crespón;
pero jamás en mí podrá apagarse
la llama de tu amor. ( Gustavo Adolfo Bécquer ) |
|  |  # 140: El primer beso
Yo ya me despedía.... y palpitante
cerca mi labio de tus labios rojos,
«Hasta mañana», susurraste;
yo te miré a los ojos un instante
y tú cerraste sin pensar los ojos
y te di el primer beso: alcé la frente
iluminado por mi dicha cierta.
Salí a la calle alborozadamente
mientras tu te asomabas a la puerta
mirándome encendida y sonriente.
Volví la cara en dulce arrobamiento,
y sin dejarte de mirar siquiera,
salté a un tranvía en raudo movimiento;
y me quedé mirándote un momento
y sonriendo con el alma entera,
y aún más te sonreí... Y en el tranvía
a un ansioso, sarcástico y curioso,
que nos miró a los dos con ironía,
le dije poniéndome dichoso:
«Perdóneme, Señor esta alegría.» ( Amado Nervo ) |
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