 |  # 6: Recordarás
La vida iguala contigo gota a gota,
brindándote en un principio tanto
hasta envolverte en su ansiada victoria.
Y junto con lo incierto, y el azulino cantar
de tu inocencia, estallará en un
incendio voraz con tu alegría,
los desbordantes torbellinos de purezas,
entre puñados de estrellas escarlatas,
con estridente poder de algarabía
conjugados con colores de oro y plata.
Y embriagado de asombro
hasta sabrás colmar con retazos de amor,
como el agua a la tierra
el corazón del hombre,
y con tus bellas
manos, como aletear de pájaros,
atenuarás las líneas de las jornadas tristes
y enmarcarás aquellas de alegrías remotas.
Todo lo tendrás.
Mas cuando la vida no iguale ya contigo,
y comprendiendo en tu conciente soledad
lo efímero que ha sido,
con la mirada fija y en silencio solemne.
recordarás... ( María Cristina Faleroni ) |
|  |  # 7: Busca en todas las cosas
Busca en todas las cosas un alma y un sentido
oculto; no te ciñas a la apariencia vana;
husmea, sigue el rastro de la verdad arcana
escudriñante el ojo y aguzado el oído.
No seas como el necio que al mirar la virgínea
imperfección del mármol que la arcilla aprisiona,
queda sordo a la entraña de la piedra que entona
en recóndito ritmo la canción de la línea.
Ama todo lo grácil de la vida, la calma
de la flor que se mece, el color, el paisaje;
ya sabrás poco a poco decifrar su lenguaje...
¡oh, divino coloquio de las cosas y el alma!
Hay en todos los seres una blanda sonrisa,
un dolor inefable o un misterio sombrío.
¿Sabes tú si son lágrimas las gotas de rocío?
¿Sabes tú qué secretos va contando la brisa?
Atan hebras sutiles a las cosas distantes;
el acento lejano corresponde otro acento...
¿Sabes tú dónde lleva los suspiros el viento?
¿Sabes tú si son almas las estrellas errantes?
No desdeñes al pájaro de argentina garganta
que se queja en la tarde, que salmodia a la aurora;
es un alma que canta y es un alma que llora...
¡Y sabrá porqué llora y sabrá porqué canta!...
Busca en todas las cosas el oculto sentido;
lo sabrás cuando logres comprender su lenguaje;
cuando escuches el alma colosal del paisaje
y lo halles lanzados por el árbol herido... ( Enrique González Martínez ) |
|  |  # 8: En un instante
Para ti
que en un instante
me enseñaste a estar viva,
sin necesidad
de conocer tu rostro
o pensar de que color
eran tus ojos.
Transformaste mis días
con tu alma de artista,
reflejando en tus obras
purezas concebidas.
Recobrar
en mi vida
la sonrisa perdida;
porque al mirarme en ellas
estoy viendo tu vida.
Y saber
que me engaño
sensaciones de niña
que en un intante apenas
me enseñaste a esta viva. ( María Cristina Faleroni ) |
|  |  # 9: Negocios
Yo hice con Adela negocios diversos:
Por besar sus manos le daba mis versos;
cambié por un beso la flor de mi ojal.
Mas el mejor cambio fue una primavera,
en que por un rizo de su cabellera
le dí cuatro estrofas, si no cuento mal.
Pero una hora negra de una tarde de ingrata,
su señora madre sorprendió la trata
y al ver que le daba yo una octaba real
por vesar seis veces sus manos de plata,
que no pedía vender tan baratas,
clamó, y que una estrofa no es buen capital.
¿ Pero qué quería la buena señora,
tan entrometida e interrogadora ?
¿ Que si yo tenía bienes de fortuna,
inmuebles o muebles, rentas o dinero ?
¿ Bienes ? Si; dinero; pero mi banquero...
pero mi banquero se hallaba en la luna.
La vida es difícil. Oh, quien lo pensara que a aquella muchacha vendiesen tan cara
si está hecha de rosa, jazmín y ambar.
Poder y dinero nieguen alpoeta;
mas que le concedan la suave violeta
y el río y el viento y el bosque y el mar.
Es el soberano de las bellas cosas;
si también le niegan las bocas de rosas
mejor que se marche para otro lugar.
¿ Por qué un buen amigo no me da una escala,
¡ oh Adela!, o tu madre no te me regala
antes de que alguno te oueda comprar ? ( Rafael Arévalo Martínez ) |
|  |  # 10: Soneto LXIV
De tanto amor mi vida se tiñó de violeta
y fui rumbo en rumbo como las aves ciegas
hasta llegar a tu ventana, amiga mía;
tú sentiste un rumor de corazón quebrado
y allí de las tinieblas me levanté a tu pecho,
sin ser y sin saber fui a la torre del trigo,
surgí para vivir entre tus manos,
me levanté del mar a tu alegría.
Nadie puede contar lo que te debo, es lúcido
lo que te debo, amor, y es como una raíz
natal de Araucanía, lo que te debo, amada.
Es sin duda estrellado todo lo que te debo,
lo que te debo es como el pozo de una zona silvestre
en donde guardó el tiempo relámpagos errantes. ( Pablo Neruda ) |
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