 |  # 146: Dejándonos llevar
Hay que dejarse llevar
por la vida,
no hacerle oposición
a las cuestiones
que se balancean porfiadamente
con los vaivenes
del viento
sobre los heroicos síntomas,
sobrevolando el mar
de par en par extendido
hasta armonizar
todo el clima de este corto domicilio.
Con los pasos distendidos,
acertar la calle
del mediodía más íntimo
e incorporarle
al alma la mejor victoria
que tenemos
para diseminarla como gajos
en cada rincón
visitado en los espacios concedidos,
al distinguir
a esta vieja epopeya
de vivir.
Sofrenar los cáusticos impulsos
sostenidos apenas
por desconocidas sensaciones
que nos rigen
como ley natural incontenible
en múltiples
errores, que no aciertan a encontrar
la claridad
perdida en el instante singular
del primer llanto.
Tenemos el enigma decifrado
si creemos
que todo se desliza por el mundo
con alas
precisas en el destino incierto
pero exacto
sin temores de fondo ennegrecido
dolorosos como olvidos,
y en esa condición de liberados
podremos ser limpios
otra vez cual la hora primordial
en que arribamos. ( Luis Serrano Balbino ) |
|  |  # 147: Antelación del amor
Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta, ni la privanza de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña, ni la sucesión de tu vida situándose en palabras o acallamiento
serán favor tan persuasivo de ideas
como el mirar tu sueño implicado
en la vigilia de mis ávidos brazos.
Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sueño, quieta y resplandeciente como una dicha en la selección del recuerdo,
me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes, Arrojado a la quietud divisaré esa playa última de tu ser y te veré por vez primera quizás como Dios ha de verte, desbaratada la ficción del Tiempo sin el amor, sin mí. ( Jorge Luis Borges ) |
|  |  # 148: Antelación del amor
Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta
ni la privanza de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña,
ni la sucesión de tu vida situándose en palabras o acallamiento
serán favor tan persuasivo de ideas
como el mirar tu sueño implicado
en la vigilia de mis ávidos brazos.
Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sueño,
quieta y resplandeciente como una dicha en la selección del recuerdo,
me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes,
Arrojado a la quietud
divisaré esa playa última de tu ser
y te veré por vez primera quizás como Dios ha de verte,
desbaratada la ficción del Tiempo
sin el amor, sin mí. ( Jorge Luis Borges ) |
|  |  # 149: Dejándonos llevar
Hay que dejarse llevar
por la vida,
no hacerle oposición
a las cuestiones
que se balancean porfiadamente
con los vaivenes
del viento
sobre los heroicos síntomas,
sobrevolando el mar
de par en par extendido
hasta armonizar
todo el clima de este corto domicilio.
Con los pasos distendidos,
acertar la calle
del mediodía más íntimo
e incorporarle
al alma la mejor victoria
que tenemos
para diseminarla como gajos
en cada rincón
visitado en los espacios concedidos,
al distinguir
a esta vieja epopeya
de vivir.
Sofrenar los cáusticos impulsos
sostenidos apenas
por desconocidas sensaciones
que nos rigen
como ley natural incontenible
en múltiples
errores, que no aciertan a encontrar
la claridad
perdida en el instante singular
del primer llanto.
Tenemos el enigma decifrado
si creemos
que todo se desliza por el mundo
con alas
precisas en el destino incierto
pero exacto
sin temores de fondo ennegrecido
dolorosos como olvidos,
y en esa condición de liberados
podremos ser limpios
otra vez cual la hora primordial
en que arribamos. ( Luis Serrano Balbino ) |
|  |  # 150: Rima XXXI
Nuestra pasión fue un trágico sainete
en cuya absurda fábula
lo cómico y lo grave confundidos
risas y llanto arrancan.
Pero fue lo peor de aquella histori
que al fin de la jornada
a ella tocaron lágrimas y risa
y a mí, sólo las lágrimas. ( Gustavo Adolfo Bécquer ) |
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