 |  # 151: Ya lo dí todo
Ya lo dí todo. No me queda nada.
lo último que dí fue mi sonrisa
y llevo ahora el alma libertada
de toda angustia, ágil y sumisa.
Ni siquiera una hoja descarnada
puedo ofrecer al labio de la brisa;
ni un aliento a la rosa desmayada,
ni un rumbo a la libélula indecisa.
Todo lo dí. Lo he dado a manos llenas,
sin ansias, sin alarde, ni reclamo.
Dí hasta la sangre de la propia herida.
Y ya que nada tengo, ni aún las penas,
gozo, acaricio, reverencio y amo
como nunca el regalo de la vida. ( Diego Córdoba ) |
|  |  # 152: A Federíco García Lorca
¡Qué muerte enamorada de su muerte!
¡Qué fusilado corazón tan vivo!
¡Qué luna de ceniza tan ardiente
en donde se desploma Federico!
Los menudos rumores de la muerte
alrededor del esqueleto niño
cuando suben y bajan las mareas
en donde se desploma Federico.
¡Qué amor al que cayó por el acero
de un alba de asesinos y de obispos!
¡Qué olor a siempreviva apasionada
en donde se desploma Federico!
¡Qué aire de antigua voz de estatua rota
rodea su sepulcro amanecido
cuando suben y bajan los claveles
en donde se desploma Federico!
Todas las cosas que él amaba crecen
junto a su muerte desbordante río
que corre por la tierra de los hombres
en donde se desploma Federico.
Cigalas a las 7 de la tarde.
Jerez al alba de color subido
cuando suben y bajan las guitarras
en donde se desploma Federico.
Lloronas de pasión y velatorio
rizos de niños mágicos dormidos,
poemas de Darío y de Neruda
en donde se desploma Federico.
Toreros muertos y solteras solas
y puentes y navajas como lirios
cuando suben y bajan las campanas
donde se desploma Federico.
¡Qué muerte enamorada de su muerte!
habitado en violeta y en jacinto,
Santo Sepulcro el que conquistaremos
en donde se desploma Federico. ( Raúl González Tuñón ) |
|  |  # 153: El Presente
Tú, que no sé quien eres,
tú que lees estos versos míos
que tienen ya cien años,
oye:
No puedo ofrecerte una sola flor
de todo el tesoro de la primavera,
ni una sola luz
de estas nubes de oro.
Pero abre tus puertas y mira;
y coge entre las yerbas
de tu jardín,
el recuerdo oloroso de las flores
que ha cien años murieron.
¡Y ojalá puedas sentir
en la alegría de tu corazón,
la alegría viva
que esta mañana de abril te mandó,
a través de cien años,
cantando dichosa ! ( Rabindranath Tagore ) |
|  |  # 154: El Divino Silencio
Absorto en el divino silencio de la estrella,
en un sopor augusto cayeron mis sentidos;
ahogó la densa noche rumores y latidos,
y se apagó la llama y mi inquietud con ella.
Aquel callar del mundo borró la última huella
de luchas interiores; los cánticos dormidos
con músicas sin notas besaban mis oídos
y en la absoluta calma la vida era más bella.
Enaltecí mi sueño, y quise hundirme a solas
en piélago sin playas de sosegadas olas,
como la piedra dócil en el azul remanso.
Y vi que el alma entonces tornábase más pura,
soberbia en su abandono, brillante en su negrura,
sonora en su silencio, y activa en su descanso. ( Enrique González Martínez ) |
|  |  # 155: Abro un libro de versos
Abro un libro de versos que olvido sin querer.
En los montes azules, la tarde clara piensa.
(También la tarde está en un sueño suspensa,
cual si tuviera un libro abierto, sin leer.)
Un pájaro malrota sus perlas de canción,
loco del terciopelo vernal de la avenida.
(Me siento rama verde; va a florecer mi vida;
y algo - tal vez la dicha - canta en mi corazón.) ( Francisco González Guerrero ) |
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