 |  # 166: Rima X
Los invisibles átomos del aire
en derredor palpitan y se inflaman
el cielo se deshace en rayos de oro
la tierra se estremece alborozada
Oigo flotando en olas de armonía
rumor de besos y batir de alas,
mis párpados se cierran...¿Qué sucede?
¿Dime?... ¡Silencio!... ¿Es el amor que pasa? ( Gustavo Adolfo Bécquer ) |
|  |  # 167: Rima XX
Sabe, si alguna vez tus labios rojos
quema invisible atmósfera abrasada,
que al alma que hablar puede con los ojos,
también puede besar con la mirada. ( Gustavo Adolfo Bécquer ) |
|  |  # 168: La Encerrada
Tu padre
es el que, dicen, te encierra.
Tu madre
es la que guarda la llave
Ninguno quiere
que yo te vea,
que yo te hable, que yo te diga que estoy
muriéndome por casarme.
Porque tienes olivares
y toros de lidia fieros,
murmuran los ganaderos
que yo no vengo por ti,
que vengo por tus dineros.
Todas las piedras del pueblo
las traigo en los pies clavadas.
Vengo
de allá arriba, de tu barrio,
de rondar tu calle, de guardar tu casa
¡Y nada !
Lo sabe ya todo el pueblo .
Lo canta el sillero ,
lo aumenta el barbero ,
lo dice el albardonero ,
el yegüero
lo comenta
en las esquinas con el mulero .
Lo cuenta
el carpintero , el sepulturero ,
lo saben ya hasta los muertos .
Y tú sin saverlo .
Sonámbulo entré yo anoche
en tu jardín . Nadie había .
¿Nadie ?
Sí .
Sobre el limonar lunero ,
la luna . Debajo , tú .
¿Sola ?
Si .
¿Qué haces tú ?
Soñando estoy
untraje para mi boda .
¿Conmigo ?
No .
Deja ese sueño .
Envuélvete ,
desnuda y blanca , en tu sábana ,
te esperan en el jardín ,
tras las tapias .
Tus padres mueren , dormidos .
Deja ese sueño .
Anda .
Tras las tapias ,
te esperan con un cuchillo .
Vuelve de prisa a tu casa .
Deja ese sueño ,
anda .
En la alcoba de tus padres
entra , desnuda , en silencio .
Corre de prisa a las tapias .
Deja ese sueño .
Sáltalas .
Vente .
¿Qué rubí yerve en tus manos
y quema , negro , , tu sábana ?
Deja ese sueño .
Anda .
... Duérmete . ( Rafael Alberti ) |
|  |  # 169: Intima
Yo te diré los sueños de mi vida
en lo más hondo de la noche azul...
Mi alma desnuda temblará en tus manos,
sobre tus hombros pesará mi cruz.
Las cumbres de la vida son tan solas,
¡tan solas y tan frías! Yo encerré
mis ansias en mi misma, y toda entera
como una torre de marfil me alcé.
Hoy abriré a tu alma el gran misterio;
ella es capaz de penetrar en mí.
En el silencio hay vértigos de abismos:
yo vacilaba, me sostengo en ti.
Muero de ensueños; beberé en tus fuentes
puras y frescas la verdad; yo sé
que está en el fondo magno de tu pecho
el manantial que vencerá mi sed.
Y sé que en nuestras vidas se produjo
el milagro inefable del reflejo...
En el silencio de la noche mi alma
llega a la tuya como un gran espejo.
¡Imagina el amor que habré soñado
en la tumba glacial de mi silencio!
Más grande que la vida, más que el sueño,
bajo el azur sin fin se sintió preso.
Imagina mi amor, mi amor que quiere
vida imposible, vida sobrehumana,
tú sabes que si pesan, si consumen
alma y sueños de olimpo en carne humana.
Y cuando frente al alma que sentía
poco el azur para bañar sus alas
como un gran horizonte aurisolado
o una playa de luz, se abrió tu alma:
¡Imagina! ¡Estrechar, vivo, radiante
el imposible! ¡La ilusión vivida!
Bendije a dios, al sol, la flor, el aire
¡la vida toda porque tu eras vida!
Si con angustia yo compre esta dicha,
¡bendito el llanto que manchó mis ojos!
¡Todas las llagas del pasado ríen
al sol naciente por sus labios rojos!
¡Ah! tú sabrás mi amor; mas vamos lejos,
a través de la noche florecida;
acá lo humano asusta, acá se oye,
se ve, se siente sin cesar la vida.
Vamos más lejos en la noche, vamos
donde ni un eco repercuta en mí,
como una flor nocturna allá en la sombra
me abriré dulcemente para ti. ( Delmira Agustini ) |
|  |  # 170: La tarde pidiendo amor
La tarde pidiendo amor.
Aire frío, cielo gris.
Muerto sol.
La tarde pidiendo amor.
Pienso en sus ojos cerrados,
la tarde pidiendo amor,
y en sus rodillas sin sangre,
la tarde pidiendo amor,
y en sus manos de uñas verdes,
y en su frente sin color,
y en su garganta sellada. . .
La tarde pidiendo amor,
la tarde pidiendo amor,
la tarde pidiendo amor.
No.
No, que me sigue los pasos,
no;
que me habló, que me saluda,
no;
que miro pasar su entierro,
no;
que me sonríe, tendida,
tendida, suave y tendida,
sobre la tierra, tendida,
muerta de una vez, tendida. . .
No. ( Nicolás Guillén ) |
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