 |  # 176: Niña morena y ágil
Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,
hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos
y tu boca que tiene la sonrisa del agua.
Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú juegas con el sol como con un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.
Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.
Todo de ti me aleja, como del mediodía.
Eres la delirante juventud de la abeja,
la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.
Mi corazón sombrío te busca, sin embargo,
y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.
Mariposa morena dulce y definitiva
como el trigal y el sol, la amapola y el agua. ( Pablo Neruda ) |
|  |  # 177: Las deshojadas rosas de mi vida
Las deshojadas rosas de mi vida
que un otoño temprano me agostará
te las traigo y las pongo sobre el ara,
que aún hay dolor de rosas en mi herida.
Pétalos sueltos de una flor perdida
que se refrescan en el alba clara
y me llenan el alma de una rara
sensación de dulzura dolorida.
A tí, agua de amor sabrosa y pura,
y a mi, terreno triste y resecado,
nos une este misterio en pleno día:
En tu luz se consume mi negrura
y rebrota el rosal de tu costado
en los eriales de mi tierra fría. ( José María Souvirón ) |
|  |  # 178: Cuando la tarde
Cuando la tarde ponga su claridad de luna
en un maravilloso cielo azul de verano,
querrás oír de nuevo mi voz que te quería
otras tardes iguales, bajo otro cielo claro.
Y cuando el invernal viento dé en tu ventana
y la lluvia deslice sus tambores callados,
entre sueños, mujer, buscarás en lo oscuro,
con tu mano despierta, el calor de mi mano. ( José María Souvirón ) |
|  |  # 179: Es dulce esta simpleza
Es dulce esta simpleza del silencio en la penumbra.
Es pura como la de los pueblos y las pequeñas
ciudades.
Y es elocuente como los ríos provincianos.
Arboles, hierbas, pájaros y bestias,
criaturas de las pampas que nunca nos persiguen
ni engañan ni se esconden.
Todo es verdad, o puede serlo.
Cualquiera es el paraje siempre que el hombre
exista,cante, luche, ame y reaparezca cada vez en el encanto o el dolor de su jornada. ( Horacio Esteban Ratti ) |
|  |  # 180: Versos a la calle de mi novia
Vives en una calle donde siempre es domingo.
Por esa calle única se derrama septiembre
con sus campanas lentas, su aroma de glicinas
y su tristeza casi alegre.
Un ángel invisible limpia la luz del aire:
la luz eternamente fácil que te contiene.
En sus cielos pacíficos una tarde sin nombre
se ha detenido para siempre.
Tal vez por esa calle llegara hasta tu infancia:
seto de lilas, libro de oraciones celestes,
agua de primavera, tu nombre y senda clara
que conduce a una calle donde es domingo siempre. ( Francisco López Merino ) |
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