 |  # 191: Lenta Pasión
Esta pasión es lenta,
no es violenta, es profunda.
No es mano que desata,
pero es mano que anuda.
No es ola que golpea,
pero es agua que inunda.
Esta pasión es lenta,
lenta como la hiedra,
lenta como la lenta
formación de la perla,
como el negro silencio
entre las viejas piedras.
Esta pasión es sola,
replegada en su celda,
con su triste ventana
y su pálida estrella,
con su voz musitada
y su lámpara trémula.
Esta pasión me llena
de rincones el alma,
no grita, pero sufre
hondamente callada.
No sangra, pero duele.
No hiere, pero horada. ( Julio Barrenechea ) |
|  |  # 192: Rima XXXVII
Antes que tú me moriré: escondido
en las entrañas ya
el hierro llevo con que abrió tu mano
la ancha herida mortal.
Antes que tú me moriré: y mi espíritu,
en su empeño tenaz,
sentándose a las puertas de la muerte,
allí te esperará.
Con las horas los días, con los días
los años volarán,
y a aquella puerta llamarás al cabo...
¿Quién deja de llamar?
Entonces que tu culpa y tus despojos
la tierra guardará,
lavándote en las ondas de la muerte
como en otro Jordán.
Allí, donde el murmullo de la vida
temblando a morir va,
como la ola que a la playa viene
silenciosa a expirar.
Allí donde el sepulcro que se cierra
abre una eternidad...
¡ Todo lo que los dos hemos callado
lo tenemos que hablar ! ( Gustavo Adolfo Bécquer ) |
|  |  # 193: Rima XIII
Tu pupila es azul, y cuando ríes,
su claridad suave me recuerda
el trémulo fulgor de la mañana
que en el mar se refleja.
Tu pupila es azul, y cuando lloras,
las transparentes lágrimas en ella
se me figuran gotas de rocío
sobre una violeta.
Tu pupila es azul, y si en su fondo
como un punto de luz radia una idea
me parece, en el cielo de la tarde,
¡una perdida estrella! ( Gustavo Adolfo Bécquer ) |
|  |  # 194: Balbuceo
Triste está la casa nuestra,
triste, desde que te has ido.
Todavía queda un poco
de tu calor en el nido.
Yo también estoy un poco triste
desde que te has ido;
pero sé que alguna tarde
llegarás de nuevo al nido.
¡Si supieras cuánto, cuánto
la casa y yo te queremos!
Algún día cuando vuelvas
verás cuanto te queremos.
Nunca podría decirte
todo lo que te queremos:
es como un montón de estrellas
todo lo que te queremos.
Si tu no volvieras nunca,
más vale que yo me muera...
pero siento que no quieres,
no quieres que yo me muera.
Bien querida que te fuiste
¿no es cierto que volverás?
para que no estemos tristes
¿no es cierto que volverás? ( Enrique Banchs ) |
|  |  # 195: De otro modo
Si en vez de ser así,
si las cosas de espaldas (fijas desde los siglos)
se volviesen de frente
y las cosas de frente (inmutables)
volviesen las espaldas,
y lo diestro viniese a ser siniestro
y lo izquierdo derecho...
¡No sé cómo decirlo!
Suéñalo
con un sueño que está detrás del sueño,
un sueño no soñado todavía,
al que habría que ir,
al que hay que ir
(¡No sé cómo decirlo!)
como arrancando mil velos de niebla
y al fin el mismo sueño fuese niebla.
De todos modos, suéñalo
en ese mundo, o en éste que nos cerca y nos
apaga
donde las cosas son como son, o como dicen que
son
o como dicen que debieran ser...
Vendríamos cantando por una misma senda
y yo abriría los brazos
y tú abrirías los brazos
y nos alcanzaríamos.
Nuestras voces unidad rodarían
hechas un mismo eco.
Para vernos felices
se asomarían todas las estrellas.
Querría conocernos el arcoiris
palpándonos con todos sus colores
y se levantarían las rosas
para bañarse un poco en nuestra dicha...
(¡Si pudiera ser como es,
o como no es... En absoluto diferente!)
Pero jamás,
jamás
¿Sabes el tamaño de esta palabra:
Jamás?
¿Conoces el sordo gris de esta piedra:
Jamás?
¿Y el ruido que hace
al caer para siempre en el vacío:
Jamás?
No la pronuncies, déjamela.
(Cuando esté solo yo la diré en voz baja
suavizada de llanto, así:
Jamás...) ( Emilio Ballagas ) |
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