 |  # 241: Lo comprende mi corazón
Por fin lo comprende mi corazón:
escucho un canto,
contemplo una flor:
¡Ojalá no se marchiten! ( Nezahualcóyotl de Texcoco ) |
|  |  # 242: Niña morena y ágil
Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,
hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos
y tu boca que tiene la sonrisa del agua.
Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú juegas con el sol como con un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.
Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.
Todo de ti me aleja, como del mediodía.
Eres la delirante juventud de la abeja,
la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.
Mi corazón sombrío te busca, sin embargo,
y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.
Mariposa morena dulce y definitiva
como el trigal y el sol, la amapola y el agua. ( Anónimo ) |
|  |  # 243: La culpa de que aún te quiera
La culpa de que aún te quiera,
la mitad es del relojito
y la mitad de la cadena. ( Isabel Escudero ) |
|  |  # 244: La única rosa
Todas las rosas son la misma rosa,
amor, la única rosa.
Y todo queda contenido en ella,
breve imajen del mundo,
¡amor!, la única rosa. ( Juan Ramón Jiménez ) |
|  |  # 245: Rima LIV
Entre el discorde estruendo de la orgía
acarició mi oído,
como nota de lejana música,
el eco de un suspiro.
El eco de un suspiro que conozco,
formado de un aliento que he bebido,
perfume de una flor que oculta crece
en un claustro sombrío.
Mi adorada de un día, cariñosa,
“¿en qué piensas ?”, me dijo:
“En nada...” “¿En nada, y lloras?” “Es que tienes
alegre la tristeza y triste el vino”. ( Gustavo Adolfo Bécquer ) |
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