 |  # 36: Rima LXXV
¿Será verdad que cuando toca el sueño
con sus dedos de rosa nuestros ojos,
de la cárcel que habita huye el espíritu
en vuelo presuroso?
¿Será verdad que, huésped de las nieblas,
de la brisa nocturna al tenue soplo,
alado sube a la región vacía
a encontrarse con otros?
¿Y allí desnudo de la humana forma,
allí los lazos terrenales rotos,
breves horas habita de la idea
el mundo silencioso?
¿Y ríe y llora y aborrece y ama
y guarda un rastro del dolor y el gozo,
semejante al que deja cuando cruza
el cielo un meteoro?
¡Yo no sé si ese mundo de visiones
vive fuera o va dentro de nosotros:
lo que sé es que conozco a muchas gentes
a quienes no conozco! ( Gustavo Adolfo Bécquer ) |
|  |  # 37: Rima LXXIX
Mi vida es un erial,
flor que toco se deshoja;
que en mi camino fatal
alguien va sembrando el mal
para que yo lo recoja. ( Gustavo Adolfo Bécquer ) |
|  |  # 38: Rima LXXXI
Dices que tienes corazón, y sólo
lo dices porque sientes sus latidos;
eso no es corazón... es una máquina
que al compás que se mueve hace ruido. ( Gustavo Adolfo Bécquer ) |
|  |  # 39: Rima LXXXII
Fingiendo realidades
con sombra vana,
delante del deseo
va la esperanza.
y sus mentiras
como el Fénix, renacen
de sus cenizas. ( Gustavo Adolfo Bécquer ) |
|  |  # 40: Rima LXXXVI
Flores tronchadas, marchitas hojas
arrastra el viento;
en los espacios, tristes gemidos
repite el eco.
En las nieblas de los pasado,
en las regiones del pensamiento
gemidos tristes, marchitas galas
son mis recuerdos. ( Gustavo Adolfo Bécquer ) |
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